Mordechai marcó un cambio importante en la trayectoria de Khruangbin. Hasta entonces, el trío de Texas se había hecho reconocible por composiciones principalmente instrumentales en las que convivían funk, psicodelia, dub y referencias musicales procedentes de distintas partes del mundo. En su tercer álbum, publicado el 26 de junio de 2020, las voces pasaron a ocupar un lugar mucho más visible sin sustituir aquello que ya distinguía al grupo.
El resultado es uno de los discos más accesibles para entrar en el universo de Khruangbin. Canciones como “Time (You and I)”, “Pelota” y “So We Won’t Forget” mantienen el sonido hipnótico de la banda, pero incorporan letras, melodías vocales y estructuras que acercan el proyecto a una forma más convencional de canción.
¿Qué es Mordechai?
Mordechai es el tercer álbum de estudio de Khruangbin, integrado por la bajista Laura Lee Ochoa, el guitarrista Mark Speer y el baterista DJ Johnson. Fue publicado por Dead Oceans en asociación con Night Time Stories y contiene diez canciones.
El álbum llegó después de The Universe Smiles Upon You y Con Todo El Mundo, dos trabajos que habían establecido el particular lenguaje instrumental de la banda. Antes de Mordechai, Khruangbin también había colaborado con Leon Bridges en el EP Texas Sun, donde la voz del cantante texano convivía con la instrumentación del trío.
La diferencia en Mordechai es que las voces ya no dependen principalmente de un artista invitado. La propia banda comienza a utilizarlas como otro elemento dentro de sus arreglos, aunque sin convertir el disco en un álbum vocal tradicional.
El cambio más importante: Khruangbin empieza a cantar
Dead Oceans describe Mordechai como el primer álbum de Khruangbin en el que las voces aparecen prominentemente en casi todas las canciones. Es una diferencia importante respecto a sus trabajos anteriores, donde la identidad del grupo estaba construida sobre todo alrededor del bajo, la guitarra y la batería.
Las voces, sin embargo, no buscan dominar las composiciones. Con frecuencia funcionan como frases repetidas, coros o pequeños motivos melódicos que se integran dentro del ritmo. Esto permite que la banda mantenga la sensación de espacio y repetición que siempre ha caracterizado sus grabaciones.
La incorporación de letras también aporta una dimensión emocional más directa. La memoria, las relaciones, la pérdida y el paso del tiempo aparecen a lo largo del álbum sin necesidad de construir narraciones excesivamente detalladas.
¿Cómo suena Mordechai?
Clasificar a Khruangbin dentro de un solo género siempre ha sido complicado, y Mordechai confirma esa dificultad. El álbum utiliza elementos de funk, soul, dub, rock psicodélico y música disco, pero incorpora además referencias musicales procedentes de regiones muy diferentes.
El propio sello del grupo señala influencias procedentes de Pakistán, Corea y África occidental, además de elementos como guitarras sincopadas de tradición congoleña. Estas referencias no aparecen como imitaciones aisladas, sino incorporadas al lenguaje que el trío había ido desarrollando desde sus primeros discos.
Uno de los elementos que mantiene unido todo el proyecto es la sección rítmica. El bajo de Laura Lee Ochoa suele asumir un papel melódico mientras la batería de DJ Johnson mantiene patrones contenidos y precisos. Sobre esa base, la guitarra de Mark Speer puede cambiar entre sonidos psicodélicos, funk, surf y otras influencias sin que las canciones pierdan cohesión.
Time (You and I)
“Time (You and I)” es una de las canciones más inmediatas de Mordechai. Su bajo, la percusión y las guitarras construyen un groove cercano a la música disco y al funk, mientras las voces aportan una estructura más reconocible que en buena parte del catálogo anterior de Khruangbin.
La canción funciona como una buena introducción al cambio que representa el álbum: continúa sonando claramente a Khruangbin, pero demuestra que añadir voces no obliga al grupo a abandonar el carácter instrumental que había definido su música.
Pelota y el español dentro de Mordechai
“Pelota” es uno de los momentos más singulares del disco y una de sus canciones más reconocibles. La letra está cantada en español y la producción mezcla ritmos que se alejan del funk estadounidense convencional, reforzando el interés del grupo por conectar sonidos procedentes de distintos lugares.
La propia descripción editorial de Apple Music destaca los ritmos latinos de la canción y señala que fue inspirada por una película japonesa. Ese cruce de referencias resume bastante bien la filosofía musical de Khruangbin: las fronteras entre géneros y geografías funcionan más como puntos de partida que como reglas.
So We Won’t Forget
“So We Won’t Forget” es otra de las piezas centrales del álbum. Aquí las voces adquieren un tono más emocional y la letra gira alrededor de la memoria y de aquello que intentamos conservar frente al paso del tiempo.
Musicalmente sigue existiendo la precisión característica del trío, pero la incorporación de una idea lírica reconocible produce una conexión diferente con el oyente. Es uno de los mejores ejemplos de cómo Mordechai amplió el lenguaje de Khruangbin sin abandonar su identidad.
First Class, Dearest Alfred y otros momentos del disco
“First Class” abre el álbum con una atmósfera pausada que establece inmediatamente el carácter del proyecto. En lugar de presentar todos sus elementos desde el comienzo, la banda deja espacio entre instrumentos y construye lentamente un ambiente que sirve de entrada al resto del disco.
“Dearest Alfred” trabaja desde una perspectiva más íntima, mientras que “One to Remember” recupera el carácter hipnótico que caracteriza muchas de las composiciones de Khruangbin. “Father Bird, Mother Bird” representa mejor el lado instrumental del grupo, recordando que el uso creciente de voces nunca sustituyó la importancia de la interacción entre guitarra, bajo y batería.
El cierre con “Shida” devuelve al álbum a un terreno contemplativo y evita un final grandilocuente. Esa moderación es coherente con todo el proyecto: Khruangbin rara vez necesita recurrir a grandes explosiones sonoras para mantener la atención.
Tracklist de Mordechai
- First Class
- Time (You and I)
- Connaissais de Face
- Father Bird, Mother Bird
- If There Is No Question
- Pelota
- One to Remember
- Dearest Alfred
- So We Won’t Forget
- Shida
El tracklist oficial puede consultarse también en Dead Oceans y en Apple Music.
¿Por qué Mordechai es importante en la discografía de Khruangbin?
La importancia de Mordechai no está únicamente en haber añadido más voces. El álbum demuestra que Khruangbin podía modificar una de las características más reconocibles de su música sin perder el sonido que había construido durante los años anteriores.
La banda regresó a su estudio en una granja de Burton, Texas, después de aproximadamente tres años y medio de giras. Según Dead Oceans, ese regreso permitió al grupo trabajar con más calma y convirtió el álbum también en una celebración de Houston y de la diversidad musical que rodeó su formación.
Visto dentro de la trayectoria completa del grupo, el disco ocupa además una posición interesante entre la etapa que consolidó su estilo internacional y trabajos posteriores como A La Sala, publicado en 2024. Esto convierte a Mordechai en uno de los mejores puntos para observar cómo fue evolucionando la forma de componer del trío.
¿Vale la pena escuchar Mordechai?
Mordechai sigue siendo una excelente puerta de entrada a Khruangbin. Quien llegue atraído por el funk encontrará canciones como “Time (You and I)”; quien prefiera el lado más psicodélico e instrumental puede encontrarlo en otras partes del disco, y temas como “Pelota” muestran hasta qué punto el grupo disfruta mezclando referencias aparentemente alejadas entre sí.
Su principal virtud es precisamente que el cambio hacia una presencia vocal mayor no se siente como una ruptura. Khruangbin amplió sus posibilidades sin sustituir lo que ya funcionaba: las líneas de bajo, la guitarra de Mark Speer, la batería contenida de DJ Johnson y una curiosidad musical difícil de encerrar dentro de una sola etiqueta.
Por eso Mordechai funciona tanto como un álbum independiente como una pieza importante para entender la evolución de la banda. Es el momento en el que Khruangbin comenzó a hablar más claramente con palabras sin dejar de comunicarse, ante todo, mediante el sonido.



